Aidi´s World

sábado, 12 de enero de 2008

$>Recuerdos Cap2

Capítulo II:
Traición


Incluso antes de que cerrara la puerta de mi apartamento escuché la risotada de Mike a mi espalda y supe que había visto al niño, aunque quién no se hubiera fijado en él si estaba plantado en mitad de una sala tan pequeña.

- ¡Vaya!...pero ¿qué tenemos aquí?- Mike se acercó al niño y caminó a su alrededor mientras se reía hasta que se apoyó contra el respaldo del sofá con los brazos cruzados y mirándolo con una sonrisa divertida.

Yo lo observé serio apoyando contra la pared y Carl simplemente pasó de largó y se sentó en el sofá vaciando una bolsita de coca sobre la mesa disponiéndose enseguida a cortar la droga.

- ¿Ahora te gustan los jovencitos Seth?...- dijo acariciando con dos dedos la mejilla del pequeño.

Aquello no me gustó. Mike era peligroso cuando se comportaba así y la mirada que tenía clavada sobre ese niño no me gustaba ni un pelo.

- ¿Cómo te llamas pequeño?...- preguntó inclinándose amenazante sobre él. Yo esperé; aun tenía la esperanza de que el silencio del niño; por que si llega a contestarle a Mike y no le dio la gana hacerlo antes conmigo me hubiera enfadado, aunque en ese momento no supiera el motivo de mi enfado, como decía, aun mantenía la esperanza de que el silencio de Shin hicieran perder el interés de Mike y se concentrara en lo que había venido a hacer, que no era otra cosa que pasar la tarde colocado.
Mis esperanzas se esfumaron cuando vi la cara de Mike; se estaba empezando a enfadar de que ese mocoso no abriera la boca y yo me envaré esperando el momento en el que se pasara de la raya para plantarle cara. Como ya supuse, ese momento no se hizo esperar.

- ¡Hey! Mocoso de mierda...¿es qué estás sordo o qué?- dijo totalmente fuera de sus casillas sujetando con fuerza la cara del niño con una de sus manos.
- Eh Mike- traté de mantener la calma. En ese momento no lo sabía, pero no me molestaba el hecho de que Mike liara el taco dentro de mi casa como yo creía; lo que me molestaba era como estaba tratando a ese niño que no tenía la culpa de que el fuera un tío irascible e insoportable.

Carl viéndose venir el percal, se quedó atento desde el sofá y me miró unos segundos.

- Vamos Mike deja al crío- dije acercándome a él; Mike me miró con los ojos empequeñecidos por la rabia. Sin duda era un tipo demasiado irascible ¿Cómo podía enfadarse tanto porque un niño no le contestara?

Mientras me miraba, la ira de sus ojos cambió y de pronto se aplacó apareciendo en su boca una sonrisa que le pondría los pelos de punta al más valiente, miró al niño y le tomó la cara con ambas manos levantándosela.
Ahora que estaba más cerca vi como el pequeño cuerpo se estremecía ante Mike, y admiré al chico...bueno, no sé si fue admiración o simplemente agradecimiento por que Shin no conociera a Mike tan bien como lo conocíamos los demás; un adulto cualquiera en su lugar ya habría echado a correr o se habría meado en los pantalones cagado de miedo y esperando a ver que hueso le rompían.
Mike miró al chico con aquella sonrisa y acarició sus mejillas con los pulgares.

- ¿Se te ha comido la lengua el gato?...- dijo con voz suave mientras comenzaba a apretar sus manos en torno a la cara de Shin. Yo al principio no me di cuenta ya que el mocoso estaba de espaldas a mí, pero supe lo que estaba haciendo cuando Carl se levantó del sofá.
- Mike vamos...déjalo, es sólo un niño, tío...- dijo Carl un poco tenso. Yo caminé rápido hasta ellos cuando un pequeño quejido de dolor se escapó de aquel pequeño cuerpo y de un manotazo aparté las manos de Mike de la cara del niño colocándome delante de él y encarando a Michael con el ceño fruncido. Sin duda la cara que puso me indicó que de haber sido otro ya estaría muerto, pero Mike me respetaba, nunca supe si era por mí, porque le caía bien y le suministraba drogas de calidad, o si era por Steve al que respetaba de manera exagerada yo diría que incluso con idolatría; pero eso ahora daba igual, no podía dejar que le hiciera daño al crío.
- Basta Mike...- fueron mis palabras antes de ver por el rabillo del ojo como Carl se acercaba a nosotros.
- Vamos tío...tranquilízate, ya tengo la raya preparada...- dijo tirando del hombre hacia el sofá.

Nuestras miradas fruncidas no se apartaron ni un solo momento hasta que Mike estuvo sentado en el sofá y desvió la mirada hacia la raya de coca que Carl había preparado entonces me di cuenta de que había estado aguantando la respiración todo ese tiempo y exhalé todo el aire lentamente mientras me giraba para mirar al mocoso. Sabía que no era buena idea que Jake lo dejara allí...pero ya era tarde para arrepentirse, además sólo quedaban tres horas más hasta que viniera a buscarlo.
Cuando me giré clave la mirada en él, así de cerca parecía mucho más pequeño de lo que realmente era, lo escuché respirar con fuerza a causa del miedo y sin saber el motivo posé una mano sobre su cabeza.

- Vamos Shinichi... no pasa nada...- Me cabreaba ver al mocoso así, no sabes como me cabreaba. Ese niño debería estar en el colegio en esos momentos o donde demonios fueran los niños y no allí escuchando como esnifaban coca a su alrededor; aunque seguro que estaba más que acostumbrado a eso...al fin y al cabo era hijo de Jake, cuyo tabique nasal había desaparecido casi por completo.-...ven...- siempre he sido así, aunque no fuera de mi incumbencia sentía que mientras ese niño estuviera en mi casa debía procurar que no le pasara nada; Jake me caía bien y no iba a dejar que Mike o cualquiera tocara al niño, siempre me he echado encima responsabilidades que no me competían.

Tomé al niño por los hombros y lo obligué a caminar hasta el sofá donde lo senté en el extremo opuesto a Mike y yo me dejé caer a su lado haciéndole de escudo.
Al poco tiempo Michael parecía haberse olvidado del niño para mi alivio y también el de Carl que de vez en cuando me miraba.

- ¡Hey tíos! Ya estoy aquí...- Steve acababa de entrar y parecía contento, así que supuse que había conseguido que le pagaran un par de deudas pendientes.-...he traído cervezas ¿queréis una?...- Mike y Carl le indicaron que estaban de acuerdo con esa idea con un par de gruñido, vítores y risas, apelando a la suprema inteligencia y el sexto sentido de Steve para saber que necesitaban en cada momento.

Steve dejó las birras sobre la mesa y se sentó en el sillón poniendo sobre ella los pies. Fue entonces cuando su mirada se cruzó con la mía.

- Joder Seth...- se levantó y se puso delante de mi al otro lado de la mesa mirando al niño.-...¿Qué cojones hace ese mocoso aquí?- rodé los ojos y miré hacia otro lado pero Steve estaba cabreado y eso se veía a la legua.-...no me jodas Seth...¿le has dado tiempo a Calister?
- Sólo seis horas
- ¡Joder Seth!
- ¡¿Qué querías que hiciera?!

Steve se pasó las manos por el pelo y se giró para unos segundos mas tarde volver a mirarme algo más tranquilo. Esa era una buena cualidad de Steve, era bastante fácil que se calmara cuando perdía los nervios; tan solo había que darle unos segundos.

- Tú sabrás lo que haces...sólo espero que no tengas problemas con Cox cuando Calister no se aparezca en varios días.
- Tío ¿cómo no va a aparecer?...ha dejado aquí al crío por eso mismo...
- Confías demasiado en la gente Seth...

Steve se marchó hacia la cocina y nosotros nos quedamos allí. Carl y Mike se reían con la gilipollez que estaban viendo en la televisión, aunque bueno...no era por lo que estaban viendo sino porque ya estaban colocados hasta las cejas de coca; pero yo seguía molesto y mirando de reojo a ese mocoso que no decía ni esta boca es mía. Me inquietaba estar a su lado y me seguía pareciendo que era incluso más adulto que cualquiera de los que estábamos allí y me ponía más nervioso el que no hubiera abierto la boca en todo el día
En esos pensamientos estaba cuando la voz de Steve volvió a sacarme de mis pensamientos.

- Hey...¿tienes hambre chaval?- sobre mi hombro izquierdo apareció el brazo de Steve que le tendía un sándwich a Shinichi.

Miré al niño y lo vi levantar la cabeza y observar la comida para después mirar a Steve durante unos segundos.
Steve era un buen tío y era bastante agradable cuando quería, la verdad. Shinichi pareció llegar a la misma conclusión ya que alargó la mano y cogió el sándwich que Steve le ofrecía mientras una tímida sonrisa aparecía en su rostro. Una vez más me olvidé de que había dejado de respirar cuando escuché su voz.

- Gracias...- fue apenas un susurro, un hilito de voz salir de aquella boca, pero el suficiente para saber que jamás olvidaría aquel tono.
- No hay de qué mocoso- Steve revolvió el pelo del niño y éste lo miró sonriendo abiertamente enseñando aquellos pequeños dientes antes de volverse hacia su sándwich y comenzar a comer.

En ese instante me sentí estúpido. Seguí con la mirada a Steve con un atisbo de envidia. ¿Cómo no se me pasó por la cabeza ni un solo momento que ese mocoso pudiera tener hambre?.
No sabía por que, pero me sentí mal, estaba enfadado y celoso de que yo llevara toda la mañana junto a ese crío y no me hubiera dirigido la palabra ni aun haciéndole preguntas directas y ahora llegaba Steve, ese tipo que casi le parte la cara a su padre, le da comida y se lo agradece con esa sonrisa...su sonrisa...había sido muy tímida, pero era cálida y blanca...totalmente llena de la inocencia de la edad.

- ¿cómo te llamas?- Steve había vuelto a acercarse a nosotros y ahora estaba apoyado en el respaldo del sofá sonriéndole al niño.
- Shinichi Calister señor...-

Pero qué demonios...no comprendía por qué le estaba hablando a Steve y a mi me había ignorado así que enfadado me levanté y cogí una cerveza alejándome de ellos.

- ¿Quieres una Cocacola Shinichi?- el niño volvió a sonreír mirando a Steve.- ...venga, vente...- Steve le echó los brazos al niño y lo sacó del sofá en volandas por encima del respaldo.-...joder enano, pesas más de lo que aparentas ¿Sabes? Ese sándwich tiene la culpa...- dijo soltándolo de nuevo en el suelo para caminar hacia la cocina seguido por Shinichi...

Miré como ese maldito mocoso iba detrás de Steve como un perrito faldero mientras Steve le hablaba y me cabreé golpeando la mesa con la lata de cerveza, pero ni Carl ni Mike me prestaron atención ya que Carl estaba empezando a meterle mano a un medio atontado Mike y entonces comprendí porque Steve se había llevado el pequeño de allí haciéndome sentir de nuevo como un verdadero imbécil.
Me levanté y entré en la cocina donde encontré a Steve fumándose un cigarrillo y al niño sentado a la mesa terminando de comerse lo que le quedaba de sándwich y bebiendo de un vaso donde Steve le había echado el refresco.

Steve era lo que podría llamarse mi mejor amigo; fue mi primer amigo al llegar a ese país y me ayudó cuando no tenía ni un solo dólar encima.
También fue él quien me introdujo en este mundillo de las drogas, y gracias a él rápidamente comencé a ganar bastante pasta.
Steve era un tío alto, no tanto como Mike, pero más que yo...como los demás, era bastante fuerte, que yo sepa el único por ahora que ha tumbado a Mike, tal vez por eso éste le tenía tanto respeto, vete tú a saber.
Tenía el pelo negro y despeinado y unos ojos oscuros que cuando se enfadaba asustaban...pero a pesar de andar siempre metido en líos de drogas y peleas, Steve no era un mal tipo, podría decirse hasta que era cariñoso y muestra de ello había sido ese pequeño gesto hacia ese mocoso al sacarlo del salón antes de que viera cosas que no eran aptas para su edad.

- ¿Qué haces ahí plantado?
- Bueno...Mike y Carl...- miré al niño que no nos quitaba ojo.-...no me apetece verlo la verdad...- me acerqué a Steve que ya me estaba tendiendo un cigarrillo.
- ¿Tienes hambre?
- No
- ¿Cuándo viene Calister a por él?- miré mi reloj y vi que ya faltaba poco.
- En media hora...
- ¿Oyes chaval?...tu padre vendrá pronto... y podrás deshacerte de tíos plastas como éste...- Steve me señaló y volvió a revolver el pelo del niño y por primera vez escuché su risa.

Mi mirada recorrió sus facciones lentamente mientras su risa, que se mezclaba con la de Steve, llenaba por completo mis oídos. Yo me apoyé contra la encimera fumándome el cigarro mientras Steve y el crío se enzarzaban en una conversación a la que estuve atento sólo por seguir escuchando esa voz.

- ¿Y vas al colegio?- el niño asintió terminándose de un sorbo lo que le quedaba de cocacola.-...¿te lo pasas bien?¿tienes muchos amigos?

Fue una reacción que no me esperaba, y creo que Steve tampoco. El niño apartó el vaso vacío de refresco y agachó la cabeza mientras negaba lentamente.
Me pareció una reacción extraña por que se supone que cuando tienes doce años cualquiera es tu amigo y vas al colegio sólo para estar con ellos ¿es qué acaso ese niño no tenía?
Una vez más me descubrí a mi mismo preocupándome por cosas que en realidad deberían darme igual, así que rápidamente deseché esos pensamientos centrándome de nuevo en los ojos y la voz del mocoso que me tenía totalmente extasiado.

- Bueno chaval...no te preocupes...ellos se lo pierden ¿no?...- Steve continuó con ese tono desenfadado y yo me senté también a la mesa mientras los escuché hablar.

Sinceramente, perdimos ambos la noción del tiempo. Ese niño era muy listo y para su edad, sus respuestas eran casi las de un adulto así que nos envolvió con su parloteo. Se veía que el crío al principio era tímido, pero una vez le dabas confianza y tiempo era muy espabilado, alegre y charlatán.

- ¿Qué hacéis?-

Carl apareció por la puerta de la cocina abrochándose la camisa.

- Intentad controlaos cuando estéis en mi casa tíos...- me levanté y lo miré algo molesto; bueno a ¿quién no le molestaría que usaran su apartamento de picadero?...ellos tenían su propia casa y siempre acaban echándome de la mía.
- ¿No iba a venir Calister a buscar al crío esta tarde?- dijo echándole un ojo al niño.

Carl preguntó con total inocencia, pero Steve clavó su mirada en mi nuca, ¿cómo lo supe?...simple, lo conocía muy bien y siempre hacía lo mismo; sentí ese escalofrío que te recorre la espalda cuando te sientes observado por alguien que está deseando verte la cara y decir..."te lo dije tío"

- Te lo dije tío...- Steve se había levantado para ponerse frente a mi justo al lado de Carl.-...son las diez de la noche...han pasado exactamente doce horas- dijo señalando y enseñándome su reloj-...¿Tú ves a Calister Carl?- preguntó volviendo teatralmente la cara hacia su derecha, sin duda el tonito daba a entender que era una pregunta retórica.-...yo no lo veo Seth...¿Y tú?- como odiaba sus ironías.

En ese momento no estaba para bromas, mi nivel de paciencia con Jake había sobrepasado el límite.

- Carl...- dije encendiéndome un cigarro tratando de aparentar que estaba tranquilo.-...ya sabes lo que hay que hacer...

Carl salió de la cocina y lo escuchamos llamar a Mike. Esos dos le tenían ganas a Jake desde hacía bastante tiempo.

- ¿Qué piensas hacer con el mocoso?- susurró Steve a lo que lo miré extrañado, pero vi que sus ojos no estaban clavados en mi con mirada acusadora y arrogante; sus ojos estaban posados sobre Shinichi que había puesto los brazos sobre la mesa y apoyando la cabeza en ellos se había quedado dormido.
- Supongo que cuando traigan a Jake con la nariz rota...- me acerqué al niño y lo cogí en brazos.-...se lo llevará.
- Sí, supongo...

Salí de la cocina con el crío entre los brazos. Pesaba muy poco y sólo se había quejado un momento cuando lo moví para cogerlo; caminé hasta el sofá y lo tendí allí. Fui a coger la manta que andaba cerca, pero no me fié ni un pelo de que estuviera limpia así que fui a mi habitación a por otra y cuando volví Steve observaba al mocoso por encima del respaldo.
Me acerqué a ellos y le eché la manta por encima al niño, era diciembre y ya hacía un frío de muerte, se podía quedar helado.
Cuando le acomodé la cubierta al niño levanté la vista y me encontré con la mirada divertida y risueña de Steve.

- Vas a ser un buen padre.
- Déjate de gilipolleces imbécil
- Uhhh... estás cabreado, eh?
- Steve...¿no te espera Nancy por ninguna esquina?
- Jajaja, cabrón...- me sonrió y se enderezó.-...me largo...suerte con Jake, no seas muy duro con él.
- Gilipollas
- Yo también te quiero...nos vemos.- y se marchó cerrando la puerta sin hacer ruido.

Nancy era la novia de Steve, era una chica bien por así decirlo, vivía cerca de Central Park, de buena familia, rubia, ojos azules...estaba buenísima, hablando en plata, y por eso quedaban a escondidas de los padres de ella por que poniéndome en el lugar de ellos, si una hija mía saliese con Steve (siempre mirándolo objetivamente y sin conocerle), la mandaría a Suiza y si le conociera...a un internado bajo tierra; pero ahora siendo subjetivo; Steve estaba totalmente enamorado de esa niña, hasta el tuétano.
Cuando Steve se fue, apagué las luces del salón dejando tan solo una lámpara de pie encendida y entré en la cocina a comer algo. Al terminar miré el reloj y me puse nervioso. Ya eran las once de la noche y no había señal de Mike y Carl ¿habrían encontrado ya a Jake?...tan solo esperaba que lo dejaran consciente para pagarme lo que me debía.
Salí de la cocina y entré en la penumbra del salón donde en el silencio sólo se escuchaba la respiración rítmica y profunda de ese niño y curioso, me acerqué rodeando el sofá hasta que mis ojos volvieron a llenarse de él, pero no me permití perder el tiempo, ya era tarde y por la mañana tenía clientes a los que atender así que saqué de un armario la mercancía y me dispuse a dividirla para venderla.

No puedo concretar cuando pasó, pero lo último que recuerdo de esa noche es estar haciendo pequeños paquetitos de a gramo de coca y lo siguiente que recuerdo fueron los golpes en la puerta.
Me desperté y apenas entraba la claridad de la mañana por las ventanas; esa luz anaranjada del amanecer aun no era muy potente y me encontraba un poco desorientado hasta que la puerta sonó de nuevo. Me levanté del sillón y fui hacia la puerta para ver quien demonios era tan temprano. Al abrir me encontré con la cara de pitbull de Mike y a Carl fumándose un cigarrillo.

- ¿Qué hacéis aquí tan temprano joder?
- ¿No querías que te trajéramos a Calister lo antes posible?- murmuró Mike; miré al pasillo detrás de ellos pero allí no había nadie.
- ¿Dónde está?
- No está- dijo Carl exhalando el aire de su pitillo. Mis ojos se clavaron en los de él que me miraban serios.
- ¿Cómo qué no está?
- Se ha largado tío...- dijo encogiéndose de hombros. No podía procesar lo que Carl me estaba diciendo ¿se había largado?¿A dónde?
- Así es Seth, no pongas esa cara...se ha esfumado...- Mike me apartó y entró en el apartamento yendo directamente a la cocina
- Lo siento Seth...le hemos buscado pero nadie le ha visto...ningún traficante ha tratado con él y ninguno de sus colegas le ha visto desde el jueves, hace tres días.
- No puede ser...- susurré incrédulo. Jake se había largado con mis veinte de los grandes.
- Lo siento tío.

Después del shock de la noticia poco a poco comencé a sentir esa rabia incontrolable de quien pierde los nervios, la paciencia y la cordura todo a la vez.
Carl arrastró a Mike y se largaron.
¿Qué iba a hacer yo ahora?...mi enfado no me dejaba pensar con claridad. Cox iba a matarme, bueno, mandaría a alguno de sus matones para que me partiesen las piernas; las echaría de menos sin duda...
Maldije por lo bajo durante bastante tiempo mientras mi frente golpeaba la madera la puerta una y otra vez. No podía terminar de creerme lo que Jake me había hecho, después de todas las oportunidades que le había dado y así me lo pagaba el muy hijo de puta. Le odiaba, juro que en ese momento lo hubiera matado a golpes de haberlo tenido delante y sin ser muy consciente de mis actos lo pagué con quien menos culpa tenía en todo aquello, lo pagué con él.
Me fui hacia donde ese niño aun dormía, estaba totalmente fuera de mí, y le arrebaté la manta despertándolo con mis gritos. Le golpeé, le golpeé hasta cansarme. No sabes lo mucho que me arrepentí después de lo que hice, pero en ese momento no era dueño de mis actos y le pegué con todas mis fuerzas una y otra vez mientras sus gritos y su llanto me martilleaban los oídos.
Lo tiré al suelo y colocándome sobre él continué pegándole durante un tiempo que no soy capaz ahora de determinar...pero fue mucho.
Cuando por fin me cansé me levanté y me separé de él con la respiración agitada y una rabia insoportable, creo que fue culpa de la rabia lo que no me permitió parar aquello a tiempo. Me volví a acercar a él y lo levanté del suelo agarrándolo por un brazo mientras lo maldecía a él y a su maldito padre.
Lo eché, lo arrastré hasta la puerta del apartamento y lo eché de allí empujándolo al pasillo donde se quedó tumbado mientras lloraba sin parar ahora en silencio desde que los golpes cesaron. Le grité que se largara de allí, que no quería verlo cerca cuando saliera o se acordaría de mi toda su maldita vida...lo dejé allí, apaleado, llorando y solo.
Me agarré la cabeza con las manos y traté de calmarme apoyado contra la puerta mientras escuchaba a ese niño llorar detrás de ella hasta que lentamente aquellos leves sollozos cesaron. Se había marchado y no me permití preocuparme por el hijo del hombre que me había buscado la ruina.
Sonó el teléfono y me tensé.

- ¿Diga?
- ¿Seth?...soy yo...acabo de hablar con Carl.
- ¿Qué cojones quieres Steve?
- Ey, ey...no la pagues conmigo tío...¿Qué vas a hacer con Cox?
- ¿Qué quieres que haga?...tendré que ir y dejar que me partan la cara...maldito Jake...es un hijo de puta traidor...
- Bueno...sé que no me lo has pedido pero voy a echarte una mano
- Steve sabes que no...
- Calla...hablaré con Cox para que te dé más tiempo, si se lo dices tú sin duda te partirán la cara, pero sabes que Cox me adora jajaja.-

No estaba de humor para aguantar sus bromas y su tono jocoso; como odiaba a Steve en ese momento...era algo inexplicable y que me causaba envidia a pesar de todo. Steve se llevaba bien con todo el mundo, todos lo respetaban y no tenía que mover ni un dedo para salirse con la suya...era su don por llamarlo de alguna forma que explique lo que ese hombre tenía. Don de gentes.

- Steve...
- Seth...eres mi mejor amigo tío, si te parten las piernas no podremos pasear agarrados por la cintura por los atardeceres de Central Park...tu no querrás eso ¿verdad?...me partirías el corazón...- escuché la risa clara de Nancy de fondo y sin saber el por qué yo también sonreí. Sin duda ese era su don y por eso todos querían a Steve.
- ¿Crees que Cox me dará tiempo?
- Claro...déjalo en mis manos amorcito...- y colgó el teléfono.

Nunca supe la relación que tenía Steve con Cox, tampoco me preocupé en preguntar porque la verdad es que me interesaba más bien poco; ahora lo único que quería es que esa relación entre ambos sirviera para salvarme a mí el pellejo hasta conseguir el maldito dinero.
Cox era un traficante, un importador de drogas, sin duda el mejor de Nueva York, el que traía la mejor mercancía hasta el puerto de Brooklin y con el que menos trabajaba la gente que conocía el negocio ya que sus trapicheos eran siempre un arma de doble filo dispuesta a cortarte el cuello al menor descuido. Era un tipo arrogante y con pinta de capo de la mafia calabresa...y en mi mente había serias dudas de que no tuviera negocios con ellos en Little Italy...ese hombre seguro que tenía negocios hasta con el mismo Papa de Roma.
En definitiva, no era un tipo con el que se podía jugar...me podría aventurar a decir que el único que no le tenía miedo en todo Nueva York era Steve.



CONTINUARÁ...






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Publicado por Aidi-chan @ 2:51 | 0 Comentarios | Enviar