Aidi´s World

viernes, 11 de enero de 2008

$>Recuerdos

Advertencia: No recomendado para menores de 18 años.
Este relato contiene lenguaje explícito y trata temas como: drogadicción, sexo, violencia, tortura, violación, homosexualidad, shota...
Sí no estás de acuerdo con alguno de estos términos por favor no continues leyendo.
Sí eres menor y lo lees está bajo tu propia responsabilidad.








Capítulo I

Silencioso Ángel




Recuerdo que yo tenía apenas diecinueve años la primera vez que lo vi, ni siquiera me había dado cuenta de que llevaba allí mucho más tiempo, de hecho desde que aquel hombre se asomó por la puerta de mi pequeño apartamento temblando de la cabeza a los pies.
Se trataba de Jake Calister; un cocainómano y alcohólico sin remedio y venido a menos desde la muerte de su novia unos años atrás a causa de una sobredosis, por supuesto yo no llegué a conocerla,eso fue varios años antes de mi llegada a Estados Unidos, pero Steve me dijo que fue una pena ya que la novia de Jake era una verdadera belleza oriental a pesar de ser una heroinómana de mucho cuidado.
Jake no me parecía mal tipo en realidad, simplemente me repateaban sus excusas para pagarme lo que me debía en el plazo estipulado; al fin y al cabo esto es un negocio.
Esa vez no iba a ser diferente de muchas otras, siempre era lo mismo; Jake desaparecía un par de días hasta que al tercero o al cuarto se personaba ante mi puerta, tembloroso con su excusa barata y con mi dinero que era lo que me importaba. Steve siempre me ha preguntado el motivo por el que era tan indulgente con aquel tío y no le echaba encima a Mike y a Carl como perros exigiendo mi pasta, pero nunca supe que contestarle, bueno, realmente si que sé cual era mi motivo aunque nunca se lo llegara a decir; era lástima.
Como ya he dicho, Jake no me caía mal, en cierta medida podría considerarse que le tenía hasta más simpatía de la que podía tenérle a Carl, que ya era más que la que le procesaba a mis clientes y algo es algo, además, al final siempre cumplía, aunque si hubiera dejado esas excusas intragables me habría hecho un verdadero favor por que no las soportaba.
Allí estaba Jake, con sus ojos azules enmarcados en aquellos párpados caídos y esas ojeras con cierto tono violáceo. Nunca entendí por qué había ese temor en su mirada, yo nunca le había dado motivos para tenerme miedo y sabía que ni Steve, Carl o Mike le harían nada si yo no se lo pedía, pero aún así esa mirada temblorosa siempre estaba presente en cuanto entraba en mi casa, sin duda no había tenido encuentros tan pacíficos como los míos con anterioridad, y comprendía que recelara aun a pesar del tiempo que hacía que nos conocíamos, y sobre todo porque los métodos de Mike y Carl para conseguir poner al día mis cuentas no eran precisamente conocidos por su delicadeza.
Ese día su mirada parecía una mirada era verdaderamente asustada y me inquieté.

- Hola Jake...¿Te has decidido a aparecer? Has tardado más de lo habitual para ti...- dije dándome media vuelta para dejarle entrar detrás de mi, pero cuando llegué a la mitad del salón me di cuenta de que Jake no me seguía así que fruncí el ceño y lo miré de forma interrogante. No entendía que demonios le pasaba.
- Seth...-

Así es como me llamaba la mayoría de la gente a la que conocía, al parecer para los angloparlantes pronunciar una "o" seca al final de una palabra era una tarea indudablemente imposible de realizar, así que harto de mis objeciones Steve comenzó a llamarme como le dio la gana y los demás le imitaron con el tiempo. Siempre me dijo que no hay tanta diferencia entre Seto y Seth, pero no es agradable cuando nadie sabe pronunciar tu nombre y deciden cambiártelo así porque sí; pero acabé acostumbrándome rápido ya que me ponía nervioso la pronunciación de aquellos norteamericanos.
- Jake...entra hombre, no querrás hablar ahí de pie ¿no?...venga te invito a un trago...- le dije de forma amable a sabiendas de que lo que seguramente necesitaba era una copa a pesar de que no habían dado ni las diez de la mañana.
- Seth...lo siento.

Al escuchar sus leves murmullos mi cuerpo se tensó y me quedé inmóvil en mitad de la sala esperando paciente a que se explicara.

- No he podido reunir el dinero Seth...lo siento, necesito más tiempo...
- ¿Más tiempo?- mi expresión se endureció.
- Seth, por favor...puedo conseguirlo rápido si me das un poco más de tiempo...- dijo nervioso articulando exageradamente con las manos y mirándome con aquellos penetrantes ojos azules que rogaban que escuchara sus palabras.
- Calister...me tienes hasta los cojones-

Steve se levantó del sofá donde había estado jugueteando con el mando de la televisión durante aquella breve conversación.
Jake cuando vio levantarse a Steve, en quien no había reparado hasta entonces, palideció de pronto augurando la que se le venía encima. Steve parecía cabreado a tenor de su expresión y Jake enmudeció.

- Calma Steve.
- ¿Pero por qué?...Este yonki de mierda siempre anda retrasándonos el negocio...¿es qué eso te da igual o qué?
- Cálmate joder.- mi voz sonó tranquila a pesar de que estaba totalmente de acuerdo con Steve.

Miré a Jake a la cara escudriñando su expresión para saber si me mentía y lo que quería era escaquearse, pero su nerviosismo me decía que realmente había intentado conseguir mi dinero sin lograrlo; al menos había tenido las agallas de presentarse allí para decírselo personalmente, no como otros a los que había tenido que hacer una visita la mar de incómoda para ambas partes.

- ¿Qué pasa Jake?- dije finalmente sacándome un paquete de tabaco arrugado del bolsillo trasero de mi pantalón y me llevé el último cigarro a la boca para encenderlo manteniendo la calma para intentar relajar aquella tensión que se había formado hacía unos momentos.
- Lo he intentado Seth- dijo sin apartar la mirada de Steve que lo observaba con los brazos cruzados a la altura de su pecho.- pero me ha sido imposible...te juro que sí...dame un par de días más, a lo sumo tres...
- ¡¿Qué?!- dijo Steve alterado.-...ni de coña Calister...-

Steve se acercó a él y Jake se encogió temeroso y dispuesto a recibir el primer golpe de lo que seguro sería una paliza dolorosa, pero nunca supe si lo tenía preparado o se le ocurrió en el momento.
Antes de que Steve llegara hasta él y levantara su puño, Jake se hizo a un lado y entonces comprendí el motivo por el cual no se había movido ni un centímetro del umbral de la puerta. Steve paró en seco y se mordió el labio inferior con rabia contenida mientras apretaba los puños deseosos de estampárselos contra la cara a Jake; yo simplemente me quité el cigarrillo de la boca para dejarla entreabierta por la impresión.
Allí estaba él, aunque en ese momento pensé sin duda alguna de que era una niña; esa fue la primera vez que lo vi. Jake estaba tras él y lo sujetaba con firmeza por los hombros mirándonos con cara suplicante.

- ¿Qué coño significa ésto?- preguntó Steve lleno de cólera, pero Jake sólo bajó la vista clavándola en el suelo.

Steve se giró para mirarme y en sus ojos vi la lucha interior que estaba teniendo, Steve era como un libro abierto para mí y sabía exactamente cuales eran sus posibilidades: marcharse de allí antes de perder los nervios o darle una paliza allí mismo fuera quien fuese "esa niña", así que lo miré ocultando mi nerviosismo y negué levemente con la cabeza, no estaba dispuesto a montar una trifurca en mi propia casa. Steve bufó disgustado y siguió su aproximación hacía Jake, su paso ya no era con actitud beligerante, pero eso Jake no lo podía saber ya que no lo conocía tan bien como lo conozco yo así que cuando Steve pasó por su lado apartándolo de forma brusca, se quedó sorprendido, probablemente de que su cara siguiera en su sitio.
Mientras Jake parecía tratar de comprender por qué no le habían roto los dientes aún yo contemplé al motivo de que Steve se hubiera detenido antes de que los temores de Jake se materializasen.
No levantó la vista ni una sola vez, cabizbajo y en silencio se aferraba con fuerza a la tela del pantalón de Jake manteniéndolo cerca de su espalda.

- ¿Qué significa esto Jake?- pregunté envarándome y cruzándome de brazos a la espera de una explicación.-...¿para qué has venido si no es a darme lo que me debes?...- dije impaciente al percibir que no estaba dispuesto a hablar.
- Sólo te pido tiempo Seth...- Sin dudarlo un solo segundo, supe que aquello era una estratagema que no le iba a funcionar y eso me hizo cabrearme de verdad. Él pareció percibir el peligro y se removió incómodo apretando sus manos sobre los hombros de aquel niño.
- Sólo un día más Seth, por favor...
- No- Jake se horrorizó ante mi respuesta y pude leer el pánico en sus ojos. No podía entender de que tenía tanto miedo.
- Seth, por favor...mira...- lo observé mientras que entraba dentro del apartamento por fin empujando suavemente a aquel crío obligándolo a caminar delante de él.-...este es Shin...es mi hijo...- entonces fue cuando me di cuenta de que no era una niña como yo había creído sin opción a dudas hacía tan sólo unos minutos y me sorprendí, no entendía como un niño podía parecer tan inocente y tan frágil y menos con un padre como Jake que no era capaz ni de cuidarse él mismo así que lo miré incrédulo enarqueando una ceja.
- ¿De dónde demonios lo has secuestrado idiota?- me negaba a creer que fuera su hijo, no se parecían en nada.

Jake pareció ofendido con aquel comentario, pero si realmente le ofendí, no me lo dijo.

- Shinichi...di "hola"...- le susurró Jake casi al oído.

Cuando levantó por fin la mirada no pude evitar inspirar de golpe debido a la sorpresa. Si por su aspecto general me había parecido una niña a pesar de la ropa, su cara era sin duda algo que jamás olvidaré en lo que me reste de vida.
Estaba serio, inclusive algo reacio a estar allí, no le culpé por ello, pero lo que más me impresionó fueron sus ojos; los mismos ojos enigmáticos de Jake. Bailé la mirada entre ambos y sin duda alguna eran los mismos ojos, el mismo color, el mismo brillo; la única diferencia era que en los ojos de Jake siempre había temor mientras que en los de aquel niño sólo había timidez e incomodidad.
Me tuve que recordar a mi mismo respirar ya que aquella mirada clara clavada en mis ojos me había cortado el aliento por unos segundos. Nuestra primera mirada; jamás la olvidaré.
A pesar de las palabras de Jake, aquel niño no abrió la boca, él cruzó su mirada con la mía y pude ver que no esperaba la respuesta del niño.

- ¿Para qué le has traído?- Jake se removió incómodo
- Necesito tiempo...
- Ya te he dicho que es imposible, sabes que no depende sólo de mí...yo también tengo que pagar mis deudas Jake...y lo sabes...
- Dos días...
- No
- Un día
- Jake...no lo hagas más difícil
- ¡Dios Seth...dame tiempo!-

Me sorprendí y mis ojos lo miraron desorbitados ante aquella elevación inusual de su tono de voz, jamás había oído una palabra más alta que otra salir de la boca de Jake. El mocoso también pareció asustarse, pero realmente no estuve seguro ya que podía ser asombro o simplemente dolor porque Jake apretaba con fuerza los hombros de su hijo sin darse cuenta de que eso podría hacerle daño.
Yo miraba fijamente aquellas temblorosas manos aferrarse a esos pequeños hombros cuando subí la mirada al volver a escuchar mi nombre.

- Seth...por favor... lo dejaré aquí como prueba de que voy a volver...- su tono de voz me resultó demasiado esperanzado y eso me hubiera hecho recelar si no llega a ser porque el pensamiento de quedarme con un niño me produjera escalofríos, y más sabiendo que Mike podría aparecer por allí en cualquier momento.
- ¿Estás loco o qué?- aunque lo intenté evitar, un pequeño gallo se me escapó al iniciar la frase.
- Por favor Seth...doce horas al menos...el niño no te va a molestar y volveré a buscarlo a las...- hizo una pausa para mirar su reloj.-...mañana por la mañana.
- Ni lo sueñes- su cara se puso de pronto de un color verdoso que me asustó, para que negarlo, así que apelando a la simpatía que me producía Jake recapacité.-...tienes seis horas...- su rostros se iluminó de pronto como si le hubiera hecho el regalo más importante de su vida.
- No te preocupes...estaré aquí en seis horas...- entonces se separó del niño con una sonrisa en los labios. Observé a aquel mocoso y lo vi temblar levemente cuando con un leve tirón Jake logró que soltara la tela de su pantalón; entonces vi clara su intención y hable tan atropelladamente por los nervios que no sé ni como consiguió entenderme ya que ni yo mismo lo había hecho, tal vez estuviera esperando esas mismas palabras.
- Él no puede quedarse.
- Seth, no puedo llevarlo conmigo y lo sabes...por favor...no te causará problemas...es un buen chico...¡Ya tiene doce años no tendrás que cambiar pañales joder!- la desesperación volvió a la voz de Jake mientras me miraba con verdadera angustia. Una vez más no me esperaba la salida de tono, pero esa vez estreché mis ojos para mirarlo enfadado.
- Lo siento...-dijo mirando el reloj y suspirando.
- Seis horas...- No sé por qué lo hice realmente, pero lo dije sin pensar.
- Gracias Seth...eres un bien tipo...- su voz me sonó tan triste pero no pude interpretar el por qué.
- ...Ni una más o el crío se va a la calle...sabes bien que no me importará lo más mínimo- Sus ojos casi se salieron de las órbitas al mirarme y después su mirada se tornó sombría y apenada mientras acarició levemente el pelo del niño que aun seguía inmóvil y en silencio depositando un beso sobre su cabeza. Al menos parecía que no iba a causar ningún problema si se mantenía así las próximas seis horas, aquel crío parecía una estatua.

Jake se fue y el golpe de la puerta al cerrarse sumió el pequeño salón de mi apartamento en un silencio absoluto. Miré al crío durante unos segundos, vi que temblaba un poco y me pregunté si estaría asustado, pero me obligué a olvidar a ese mocoso y a concentrarme en mis cosas.

- No quiero ni un ruido hasta que vuelva tu padre mocoso-

Hasta yo me di cuenta, mi voz sonó fuerte y autoritaria y ese pequeño cuerpo volvió a estremecerse sin levantar la mirada del suelo como si allí se encontrara la cosa más interesante del mundo. Suspiré y cogí el teléfono para hacer unas llamadas entrando en la cocina, me senté a la mesa y continué con mi rutina diaria de llamadas y de "comercio".
El tiempo se me pasó volando, incluso no pensé ni una sola vez en el mocoso, por eso creo que cuando salí de la cocina cerca de hora y media después me sorprendí al verlo. Allí seguía con la cabeza agachada, la mirada fija en la madera carcomida del suelo y jugueteando con los dedos de sus manos entrelazadas, no se movió ni un centímetro en todo ese tiempo y parecía no haberse dado cuenta de que yo estaba allí así que aproveché la ocasión para observarlo más detenidamente.
Jake había dicho que el niño tenía doce años, pero me pareció un poco bajito para esa edad, y seguía pareciéndome demasiado...guapo para ser un niño. Llevaba puestos unos vaqueros y unos tenis; no podía ver nada más ya que un abrigo, que me pareció demasiado fino para la época del año, tapaba el resto de su indumentaria. Su pelo era castaño y sus rasgos exóticos, lo que me llevó a pensar que debía ser el hijo que Jake tuvo con su novia, aquella japonesa de la que Steve me habló y sin duda ese mocoso había heredado los rasgos de la madre ya que Jake no es que fuera el súmmum de la belleza exceptuando esos ojos que desde siempre le llamaron la atención. En definitiva aquel mocoso parecía una estrella de cine y sólo tenía doce años; en cierto modo sentí algo de envidia.

- Hey...- dije mientras caminaba hacia una estantería donde divisé un paquete de tabaco sin abrir aun.-... ¿se puede saber que haces ahí plantado?- En cuanto estuve lo bastante cerca vi la cara de angustia reprimida que había puesto el crío y me sentí un poco incómodo, parecía realmente asustado de estar allí.- ¿Cómo te llamabas?- me sentí estúpido preguntándole el nombre, por supuesto yo me acordaba de cual era pero quería escuchar como sonaba su voz. Tenía sana curiosidad.

El mocoso no parecía estar por la labor de contestar a mis preguntas así que me encendí un cigarrillo y me senté en el sofá ignorándole, bueno, al menos intentando aparentar que le ignoraba. Era imposible no fijar la mirada sobre él, así que me mantuve en silencio durante largos minutos leyendo o más bien pasando las páginas sin mirarlas siguiera mientras no le quitaba el ojo de encima disimuladamente. Era increíble la capacidad para no moverse de ese niño, eso era casi contra natura que un criajo de doce años permanezca callado y estática durante tantísimo tiempo.

- ¿No estás cansado de estar ahí de pie?- concluí que esperar una respuesta era totalmente inútil.- Bueno...haz lo que te de la gana...-

No había terminado de recostarme en el sofá cuando sonó el timbre de la puerta, estaba seguro de que sería alguno de los chicos ya que no tenía prevista ninguna visita hasta la tarde. Me levanté y abrí; eran Mike y Carl.
Mike era un tipo que no querrías encontrarte en un callejón, bueno a quien miento, no querrías encontrártelo y punto. Yo no soy precisamente bajo, pero al lado de Mike habría parecido bajo cualquiera, era muy alto, con greñas rubias que a veces se sujetaba con una goma elástica, sin duda podía pasar por un pre-adulto de lo más normal si no fuera por aquella cicatriz que le cruzaba la mejilla y esos ojos negros que miraban a todo el mundo como si fuera a darte un puñetazo. Era un delincuente de poca monta y un adicto al crack, que no es más que coca hervida; aunque realmente le daba a todo lo que cayera en sus manos.
Carl era todo lo opuesto a Mike, no era bajo ni mucho menos; estos yankies nacen ya siendo altos, pero como ya he dicho, al lado de Mike cualquiera es bajo. Era delgado y fibroso y siempre parecía sonriente y distraído en contra punto con la expresión furibunda de Mike y al igual que éste su pelo era rubio y corto, pero sus ojos eran grises.
Esos dos no se separaban nunca y juntos hacían temblar a cualquiera.
Me aparté de la puerta y los dejé pasar.




CONTINUARÁ...
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